martes, 5 de noviembre de 2013

I


El camino….

He pasado por aquí otras veces,
te he descubierto con anterioridad
sucumbir ante la desgracia de tu extravío.
No se como ni cuando
pero lo supe hacía ya un tiempo;
lo malo es que no quise ver,
no escuche a la noche, ni al día.
Y ahora que te he apartado de mi
lo veo y lo escucho tan claro
como un amanecer en el desierto,
como el rocío que queda atrapado
en las pencas de los cactus, en las espinas,
en el dolor ahogado por el silencio,
en las lagrimas, en el tiempo.
En mi espacio seguro
te he aborrecido, gritado, insultado, maltratado,
he hecho de ti una piltrafa
a la que he pisoteado y usado para limpiar
mi asqueroso sudor, mi asquerosa presencia
que tanto te afecto.
En mi espacio seguro
me he levantado de entre las sombras,
he salido del pantano y sentido un calorcito
que me ayuda a despertar por las mañanas.
No se cuanto tiempo mas estaré esperando
que mi ser quede exorcizado por completo de ti,
que en mi cabeza solo se albergue tu ausencia,
y que mi corazón deje de latir por tu presencia.
En mi espacio seguro
he encontrado a un maravilloso ser
al que le he dado mi dolor, mis carencias,
mis necedades,  mis errores, mi furia.
Transito de la mano con este ser
a través del bosque, de mi habitación, de un valle,
de la montaña, de la playa,
                           he atravesado paredes gruesas como un fantasma.          
Siempre me espera y cura mis heridas.
En mi espacio seguro
he aprendido mas de ti, te he perdonado
y me he perdonado.
Voy sintiendo la libertad cada vez mas plena,
segura y firme dentro de mi.
Mi aura y mis colores se han restablecido,
han tomado brillo nuevamente
y aunque a veces gris y opaco es el cielo
me he dado cuenta que es posible reflejarme en el
porque ya me he reencontrado conmigo otra vez. 

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