El camino….
He pasado por aquí
otras veces,
te he descubierto con
anterioridad
sucumbir ante la
desgracia de tu extravío.
No se como ni cuando
pero lo supe hacía ya
un tiempo;
lo malo es que no
quise ver,
no escuche a la
noche, ni al día.
Y ahora que te he
apartado de mi
lo veo y lo escucho
tan claro
como un amanecer en
el desierto,
como el rocío que
queda atrapado
en las pencas de los
cactus, en las espinas,
en el dolor ahogado
por el silencio,
en las lagrimas, en
el tiempo.
En mi espacio seguro
te he aborrecido,
gritado, insultado, maltratado,
he hecho de ti una
piltrafa
a la que he pisoteado
y usado para limpiar
mi asqueroso sudor, mi
asquerosa presencia
que tanto te afecto.
En mi espacio seguro
me he levantado de
entre las sombras,
he salido del pantano
y sentido un calorcito
que me ayuda a
despertar por las mañanas.
No se cuanto tiempo
mas estaré esperando
que mi ser quede
exorcizado por completo de ti,
que en mi cabeza solo
se albergue tu ausencia,
y que mi corazón deje
de latir por tu presencia.
En mi espacio seguro
he encontrado a un
maravilloso ser
al que le he dado mi
dolor, mis carencias,
mis necedades, mis errores, mi furia.
Transito de la mano
con este ser
a través del bosque,
de mi habitación, de un valle,
de la montaña, de la
playa,
he atravesado paredes
gruesas como un fantasma.
Siempre me espera y
cura mis heridas.
En mi espacio seguro
he aprendido mas de
ti, te he perdonado
y me he perdonado.
Voy sintiendo la
libertad cada vez mas plena,
segura y firme dentro
de mi.
Mi aura y mis colores
se han restablecido,
han tomado brillo
nuevamente
y aunque a veces gris
y opaco es el cielo
me he dado cuenta que
es posible reflejarme en el
porque ya me he
reencontrado conmigo otra vez.